Escuela de Especialización y Posgrado en Psicoanálisis
Dirección: Darío Groel
Secretario Académico: Walter Naimogin
La formación de un psicoanalista supone tres instancias que son de fundamento: el recorrido por los conceptos que dan cuenta de su causa y su legitimidad, el devenir ineludible por los avatares de cada análisis singular, y la construcción de aquellos tiempos y espacios capaces de favorecer la reflexión de su práctica.
Si bien estas tres instancias son condición para que el analista se autorice por él mismo, sin embargo no son suficientes. La formación del analista no puede evitar las encrucijadas que el encuentro con otros pueda ocasionar. Encuentro que lejos de ubicar la individualidad hegemonizante del discurso universitario, constituye la pluralidad de una apuesta de lectura en el marco crítico de las diferencias.
Apuesta a la autorización singular de cada analista que, por ser al mismo tiempo propia y junto otros, sitúa como efecto la tensión de un campo que es el soporte mismo de una ética: aquella que se inscribe en las coordenadas histórico-políticas de la subjetividad que cada época forja en el entramado cultural de su malestar.
Finalmente, de lo que se trata en la experiencia de formación de un analista es de la transmisión de un saber-hacer que implique, necesariamente, la articulación de las instancias de fundamento con las paradojas que el encuentro con otros y el soporte de una ética puedan producir.
Es así que entendemos la pertinencia de una Escuela de Psicoanálisis como fundamento, encuentro y soporte de una formación.